Tengo que dejar de fumar. Voy a empezar de a poquito, a bajar la cantidad hasta que llegue a cero y pueda mantenerlo durante mucho tiempo. Ideas como esa chocaron con la realidad bastante seguido. Un día fumaba cinco y esta contento por mi fuerza de voluntad.
Al otro día, salía y con la copa en la mano se hace difícil sostener la situación. Bueno, uno más. Total es por el fin de semana. Ahí moría el atado y, con el humo, también se volvía difuso el recuerdo de un inocente que había dicho que iba a bajar la dosis.
Ahora lo corté de una. Así como Ray Charles dejó la heroína de golpe, voy a hacer lo mismo. Si él pudo con ago así, es más lógico que yo alcance mi objetivo. Solo espero no sentir agua en mis pies.