jueves, 5 de febrero de 2009

Niveles

Por consejo de una amiga, voy a incluir indicadores en mi cruzada contra el cigarrillo. Como recién empiezo se parecen al reporte meteorológico de una tarde linda de verano. Espero que no se anuncie una tormenta.

Nivel de irritabilidad: 20% (normal)
Presión de mandibulas: ligeros roces (estable)
Capacidad pulmonar: 3 pisos por escalera (un desastre, pero normal)
Nivel de alucinaciones: 1 % (el encendedor me mira)


Esta vez es en serio

Tengo que dejar de fumar. Voy a empezar de a poquito, a bajar la cantidad hasta que llegue a cero y pueda mantenerlo durante mucho tiempo. Ideas como esa chocaron con la realidad bastante seguido. Un día fumaba cinco y esta contento por mi fuerza de voluntad. 

Al otro día, salía y con la copa en la mano se hace difícil sostener la situación. Bueno, uno más. Total es por el fin de semana. Ahí moría el atado y, con el humo, también se volvía difuso el recuerdo de un inocente que había dicho que iba a bajar la dosis.

Ahora lo corté de una. Así como Ray Charles dejó la heroína de golpe, voy a hacer lo mismo. Si él pudo con ago así, es más lógico que yo alcance mi objetivo. Solo espero no sentir agua en mis pies.

 

Día 1, la desición

Es la quinta vez, por lo menos, que digo lo mismo. Me desperté con aliento de utratumba y la respiración marcada por los excesos. Mientras terminaba el café, agarré automaticamente mi atado de Parisiennes común y vi que solo tenía un encendedor rojo. Las ganas fueron superadas por la fiaca, así que no iba a fumar hasta que encontrara algo más por lo que bajar seis pisos, además de tentar al cáncer.

No pasó mucho hasta que me encontré en el acensor. Pero, antes de cruzar la puerta de calle, di media vuelta y me propuse dejar de fumar para siempre. Pero como ya van varias veces que me quedo en la intención. Esta vez quiero hacer catarsis cibernética y ver si alguien más se suma a la cruzada.