Me va a estornudar un chancho y me voy a morir de gripe. Me va a picar un mosquito y el dengue me va a consumir. Hace unos años, un pollo que se negó a ir al spiedo también me iba acontagiar su resfrío mortal. Tampoco me olvido de las vacas con el cerebro carcomido, por ser alimentadas con sus pares, a las que ningún psiquiatra salvó.
Creo que Orwell nunca lo pensó así. Pero yo tampoco lo tuve en cuenta a la hora de dejar el cigarrillo. Tanto esfuerzo para abandonar algo adictivo y destructivo a largo plazo, para que cualquier materia prima de parrilla me termine matando de gripe.
martes, 28 de abril de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
