jueves, 5 de febrero de 2009

Día 1, la desición

Es la quinta vez, por lo menos, que digo lo mismo. Me desperté con aliento de utratumba y la respiración marcada por los excesos. Mientras terminaba el café, agarré automaticamente mi atado de Parisiennes común y vi que solo tenía un encendedor rojo. Las ganas fueron superadas por la fiaca, así que no iba a fumar hasta que encontrara algo más por lo que bajar seis pisos, además de tentar al cáncer.

No pasó mucho hasta que me encontré en el acensor. Pero, antes de cruzar la puerta de calle, di media vuelta y me propuse dejar de fumar para siempre. Pero como ya van varias veces que me quedo en la intención. Esta vez quiero hacer catarsis cibernética y ver si alguien más se suma a la cruzada. 







No hay comentarios:

Publicar un comentario