lunes, 16 de marzo de 2009

Licencias

Lo bueno del cigarrillo es que, cuando todo está mucho peor que mal, te podes sentar y fumarte un Parisienne esperando que todo se esfume con el humo. 

Hay veces que uno siente que se paró justo abajo de un container lleno de elefantes con sistitis, que el pelo se nos tiñó de colorado, nacimos un martes 13 y nuestro apopdo es piedra. . Esas cosas pasan, y todas juntas. 

Es ahí cuando te planteás una licencia: me fumo uno, solo por hoy. Pero ahí mismo surge la dicotomía; el momento en que estamos en la encrucijada (crossroad) esperando al diablo para que nos enseñe a tocar la guitarra.  Porque si bien podemos usar eso como excusa, también podemos adjudicar el cáncer a esta situacion, mala racha o como quieran llamarla. 

¿Qué hago?




2 comentarios:

  1. Ayer en san patricio te clavaste un cigarro (habano?). Eso es fumar. Cortate el pasto y hacete un trebol

    ResponderEliminar
  2. Los habanos no cuentan. El humo se mantiene en la boca y no va a los pulmones. Además, no tienen químicos (creo).

    ResponderEliminar