viernes, 27 de febrero de 2009

22

Cuaresma es un tiempo que, para los católicos, implica reflexión ayuno y un montón de otras cosas que nadie le da bola. Pero el número tiene una trascendencia simbólica. Según me informaron, el cuerpo tarda 20 días en dejar de necesitar el cigarrillo. 

Sin embargo, completamos el tiempo de misas moradas con otros 20 más en los que se empiezan a eliminar toxinas y se adapta el organismo a la falta de tabaco y sus químicos. En teoría, ya tendría que sentir el síndrome de abstinencia. Aunque la aniedad sigue haciendo mella en mis mandíbulas. 

Llevo 528 horas sin fumar. Si llego a los 40 (frase antes empleada para hacer referencia a una edad y ahora a días) les cuento si podemos dar por válida la conjetura.


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