jueves, 19 de marzo de 2009

Primera caída

Mudarse es una situación estresante, sobre todo si se te vence el contrato de donde estás y no conseguís nada por ahora. Si a eso le sumamos que en 10 días perdí documentación, se me rompieron una serie de cosas muy preciadas para mí y parece que un mamut volador con sistitis me está persiguiendo, todo se complica. 

No soporté la presión y, a un mes y medio de haber dejado de fumar, corrí al kiosco a comprar un atado de Parisiennes 10. Sí, mandé todo a la mierda. Pero necesitaba algún calmante que no me dejara medio bobo. La única salída que vi como para sobrellevar la situación era prenderme uno. 

Se me cuestionará la desición.  Pero a veces el recuerdo de lo que fue se hace vívido y te clava un puñal directo en la memoria. Así que, siguiendo esa línea de pensamiento, permití que, una vez más, ese humo gris invadiera mi cuerpo. 

Hace días que venía barajando la idea de una licencia: sólo hasta que me mude. Hoy me dí cuenta que me traicionó mi memoria emotiva, cuando me decía que era el placebo que necesitaba. Es horrible.

 

lunes, 16 de marzo de 2009

Licencias

Lo bueno del cigarrillo es que, cuando todo está mucho peor que mal, te podes sentar y fumarte un Parisienne esperando que todo se esfume con el humo. 

Hay veces que uno siente que se paró justo abajo de un container lleno de elefantes con sistitis, que el pelo se nos tiñó de colorado, nacimos un martes 13 y nuestro apopdo es piedra. . Esas cosas pasan, y todas juntas. 

Es ahí cuando te planteás una licencia: me fumo uno, solo por hoy. Pero ahí mismo surge la dicotomía; el momento en que estamos en la encrucijada (crossroad) esperando al diablo para que nos enseñe a tocar la guitarra.  Porque si bien podemos usar eso como excusa, también podemos adjudicar el cáncer a esta situacion, mala racha o como quieran llamarla. 

¿Qué hago?




miércoles, 4 de marzo de 2009

Sobre el alcohol y las ganas de fumar

Hubo chistes, pero el mar de fondo rompió contra una escollera de alcohol. Según las voces volcadas en la última encuesta, el 40% mostraron una gran capacidad para perderse en el fondo de una botella sin tocar siquiera un cigarrillo. El resto de las opiniones estuvieron dispersas, pero la suma de esas opciones arrojó un 60% de aceptación a la idea de que la copa y el cigarrillo van de la mano… en la misma, preferentemente.

Debo reconocer que mañana se cumple un mes desde que me separé de mis Parisiennes. Quienes me conocen un poco, entendieron rápido que no iba a dejar todos los vicios de una; para quienes no, les comento que soy de buen beber. ¡He aquí la novedad! Pude dar por tierra la autoridad de la encuesta.

Tal vez sea con ésta en particular, pero por más que el reinado del sondeo de opinión a mansalva no haya sido derrocado, estoy en condiciones de asegurar que ha sufrido un golpe importante. Seguiré brindando al son de la canción de los buenos borrachos, pero libre de humo. 


¿Influye el alcohol en las ganas de fumar?

Completamente
  (20%)
 
Un poco
  (20%)
 
Soy alcohólico y nunca fumé
  (40%)
 
¿Qué? ¿Mi plata no vale?
  (20%)